Alianzas estratégicas exitosas (primera parte)

  • 02.10.2017

En otros artículos mencionamos lo favorable que resulta el trabajo en conjunto. Como tendencia, es dirección se refleja tanto a nivel interno en las compañías como entre las compañías entre sí. A diferencia de las fusiones completas, en la que dos empresas realmente llegan a ser una sola, las alianzas y asociaciones aparecen ante la necesidad de resolver una falencia. Los mismo puede aplicarse para los casos en que deben colaborar los equipos internos de una misma empresa.

Hay mucho en juego para determiner el éxito o fracaso de esa colaboración, pero vamos a mencionar algunos pasos para asegurar el éxito en cada etapa de la relación que puede existir en forma de alianza o colaboración.


Al comienzo de las nuevas relaciones, esta el “enamoramiento”. Los socios potenciales ven en el otro lo que quieren ver, pero las esperanzas, sueños y visiones deben ser equilibradas por comprobaciones de la realidad.
Una organización que busca socios debe identificar su propia fortalece y la ajena. Las mejores alianzas son aquellas en las que las partes unen sus fuerzas.
Buscar la compatibilidad en los valores, la filosofía y los objetivos es más importante que las características específicas de un acuerdo de negocios. La base para la colaboración debe ser más duradera, y debe haber una base para la confianza mutua para ayudar a tiempo en caso de inevitables cambios o problemas.
Comprométase a trabajar en conjunto hasta que las condiciones de negocio los separen. Es saludable comprometerse a un primer proyecto, a la exploración del crecimiento de la relación, para monitorear el cambio y seguir siendo colegas si las condiciones cambiantes requieren una salida elegante.
Recuerde que los acuerdos formales no pueden anticipar todo, y las interpretaciones del acuerdo pueden variar incluso dentro de la misma organización.

En la próxima entrega continuaremos mencionando los pasos para cotejar la relación que se da en una alianza o en una colaboración.