Liderazgo y Gestión

  • 18.10.2017

Hoy hablaremos sobre el liderazgo y la gestión, términos que a menudo se intercambian. Peor hay diferencias sustanciales aunque ambos son necesarios, para una organización eficaz.

Una diferencia clave entre la gestión y el liderazgo es que la primera remite a “cosas” y la segunda a las personas. Cosas incluyen los activos físicos, procesos y sistemas; eso es lo que se gestiona o administra. Mientras que el liderazgo se manifiesta con los clientes, socios externos, y la gente en todo nuestro equipo u organización. Cuando se trata de las cosas, hablamos de una forma de hacer. En el ámbito de las personas, estamos hablando de una forma de ser.

 

Si agregamos un tercer elemento a la gestión y al liderazgo, podemos formar lo que se llama el “Triángulo de Performance”. Ese tercer elemento es la técnica. Esto añade otra dimensión a la pregunta sobre cómo se debe pensar una compañía y su desempeño. Y es difícil encontrar una respuesta ya que no existe una fórmula universal que se aplica a todas las organizaciones. Algunas necesitan más habilidades técnicas o mejores tecnologías. Otras necesitan la disciplina de mejores sistemas y procesos. Otras necesitan mucho más liderazgo.

 

El triángulo representa el equilibrio entre los tres factores críticos del éxito. Por ejemplo, las empresas nuevas a menudo tienen una fuerte visión, pasión y energía, así como liderazgo y también pueden tener buenas habilidades tecnológicas o técnicas. Pero su falta de sistemas y procesos o mala disciplina de gestión conduce a una gran cantidad de errores, mal servicio o baja calidad, y la frustración de los clientes y de las personas en la organización. La debilidad más común, sin embargo, es en el liderazgo, ya que es la base que determina la estabilidad de las demás partes conformantes de nuestro Triangulo de Performance.

 

Otro factor que complica la cuestión es que las debilidades de las compañías son fácilmente mal identificadas. Por ejemplo, en las organizaciones tienen problemas de comunicación de un tipo u otro, estos son vistos como cuestiones de liderazgo. Muchas veces lo son, pero muchas otras veces el problema está más ligado con la ineficiencia de los procesos o sistemas, todos los cuales son problemas de gestión.

 

Si bien es importante reconocer las diferencias entre liderazgo y gestión, también es importante tener en cuenta que los dos elementos tienen fortalezas complementarias: tanto la gestión y el liderazgo son necesarias para que los equipos y las organizaciones tengan éxito.
Son dos sistemas distintivos y de acción complementarios. Cada uno tiene su propia función y actividades características pero ambos son necesarios para el éxito: El verdadero desafío es combinar un fuerte liderazgo y una precisa gestión utilizando cada uno para equilibrar el otro.